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viernes, 15 de diciembre de 2017
lunes, 27 de noviembre de 2017
miércoles, 22 de noviembre de 2017
Conde Lucanor Cuento XXI
Cuento XXI
Lo que sucedió a un rey
joven con un filósofo a quien su padre lo había encomendado
Otra vez, hablando el Conde
Lucanor con Patronio, su consejero, le dijo:
-Patronio, yo tenía un
pariente a quien quería mucho, y a su muerte dejó un hijo
muy pequeño, que se ha
criado conmigo. Por la gratitud y el cariño que siempre tuve a
su padre, y también porque
espero que él me ayude cuando su edad se lo permita, sabe
Dios que lo quiero como a un
hijo. Aunque este muchacho es muy inteligente y con el
tiempo será de la nobleza,
me gustaría mucho que su juventud no lo llevase por malos
caminos, pues la
inexperiencia de los jóvenes los engaña y no les deja ver lo más
conveniente. Por vuestro
buen entendimiento, os ruego que me digáis la manera de
conseguir que este mancebo
haga siempre lo más conveniente para su cuerpo y para su
hacienda, porque no querría
que fuera víctima de su propia juventud.
-Señor Conde Lucanor -dijo
Patronio-, para que podáis hacer por este mancebo lo
que creo mejor para él, me
gustaría que supierais lo que le pasó a un gran filósofo con
un rey joven, al que había
educado.
El conde le preguntó lo que
había sucedido.
-Señor Conde Lucanor -dijo
Patronio-, había un rey que tenía un hijo y lo
encomendó a un filósofo de
toda su confianza, para que se educara junto a él. Cuando el
rey murió, el infante era
todavía muy pequeño y siguió siendo educado por el filósofo
hasta cumplir los quince
años. Pero, al entrar en la juventud, aquel muchacho comenzó
a despreciar las enseñanzas
del sabio y a seguir las de otros consejeros que, como no
querían a sus pupilos ni
tampoco tenían obligaciones con ellos, no se preocupaban por
alejarlos del mal. Siguiendo
el joven rey ese camino, en muy poco tiempo pudo verse
cómo su salud y su hacienda
estaban arruinándose. Todo el mundo lo criticaba por
perder su salud y malgastar
su hacienda. Como la situación era cada vez peor, el sabio
que lo había educado sintió
gran dolor y pesar, pues no sabía ya qué hacer después de
haber intentado muchas veces
corregirlo con ruegos y súplicas, e incluso con dureza,
sin conseguir que cambiase
de vida ya que su juventud le impedía ser más consciente.
Comprendiendo el filósofo
que sólo le quedaba un remedio para corregirlo, pensó actuar
como oiréis.
»Empezó el filósofo a
decir de vez en cuando en la corte que él podía leer el futuro
en el vuelo y canto de las
aves, sin que nadie en el mundo lo aventajara. Tantos y tantos
nobles se lo escucharon que
el hecho llegó a oídos del joven rey, el cual, cuando lo supo,
preguntó al sabio si era
cierto que interpretaba el canto de las aves tan bien como se
decía en palacio. Aunque el
filósofo quiso negarlo en principio, al fin reconoció ser
verdad, pero le aconsejó
que nadie lo supiese. Como los jóvenes siempre están
impacientes por saber y por
hacer las cosas, el rey, que era joven, estaba ansioso por ver
cómo interpretaba los
agüeros aquel filósofo; por eso, cuanto el sabio más lo dilataba,
tanto más le insistía el
rey, que consiguió salir un día muy de mañana con el filósofo
para escuchar las aves sin
que nadie lo supiera.
»Aquel día madrugaron
mucho. El filósofo se encaminó con el rey por un valle
donde había numerosas
aldeas yermas y abandonadas y, después de pasar por muchas,
vieron una corneja que
graznaba desde un árbol. El rey se la mostró al filósofo, que hizo
como si la entendiese.
»Otra corneja comenzó
también a graznar en otro árbol y ambas estuvieron
graznando, unas veces la de
la derecha y otras la de la izquierda. Después de
escucharlas un rato, el
sabio filósofo comenzó a llorar amargamente, a romper sus
vestiduras y a dar grandes
muestras de dolor. Cuando el rey mozo así lo vio, quedó muy
asustado y preguntó al
filósofo por qué lo hacía. El sabio, sin embargo, quiso ocultarle
los motivos, pero tanto le
insistió el joven rey que el filósofo le respondió que más
quisiera estar muerto que
vivo, porque no sólo los hombres sino también las aves sabían
ya que, por su falta de
prudencia, perdería tierra y hacienda y todos harían escarnio de
su nombre. El rey joven le
pidió que se lo explicara. Le contestó el sabio que aquellas dos
cornejas habían acordado
casar a sus hijos y la que había hablado primero le dijo a la
segunda que, como el
matrimonio estaba concertado desde hacía mucho tiempo, había
llegado el momento de
celebrarlo. La otra corneja le contestó que era verdad que lo
habían acordado, mas ahora,
gracias a Dios, ella era más rica que la otra, pues desde
que reinaba aquel joven rey
estaban abandonadas todas las aldeas del valle, por lo cual
ella encontraba muchas
culebras, lagartos, sapos y otros animales que se crían en
lugares abandonados, y con
todos ellos tenía más y mejor comida, por lo que ya no era
este casamiento entre
iguales. La otra corneja, al escuchar a su comadre, empezó a reír y
le dijo que hablaba sin buen
juicio si por ese motivo quería posponer el casamiento,
pues, si Dios dejaba vivir
más a ese rey, ella sería mucho más rica porque el valle donde
vivía, que tenía diez
veces más aldeas, quedaría abandonado, por lo cual no había motivo
para aplazar el casamiento.
Y así acordaron celebrar en seguida las bodas.
»Cuando esto oyó el rey
joven, se disgustó mucho y empezó a pensar cómo había
llegado su reino a tal
estado. Viendo el filósofo la tristeza y la preocupación del rey y
que
verdaderamente quería
enmendarse, le dio muy sabios consejos, de manera que en muy
poco tiempo el rey cambió
de vida mejorando así su reino y su propia salud.
»Vos, señor conde, pues
habéis criado a ese mancebo y queréis llevarlo por el buen
camino, buscad el modo de
que con buenas palabras y con buenos ejemplos entienda
cómo debe ocuparse de sus
asuntos; pero nunca lo intentéis con insultos o castigos,
pensado que así podréis
corregirlo, porque es tal la condición de los jóvenes que en
seguida aborrecen a quien
los atosiga con recomendaciones, sobre todo si es persona de
alcurnia, pues lo toman como
una ofensa sin darse cuenta de su error, pues no hay
mejor amigo que quien
amonesta a los jóvenes para que no busquen su propio daño,
aunque ellos no lo entienden
así y se dan por ofendidos. Si os portáis duramente con él,
nacerá entre los dos tanta
antipatía que sólo os reportará perjuicios en adelante.
Al conde le agradó mucho
este consejo de Patronio, obró según él y le fue muy
bien.
Y como a don Juan le gustó
mucho este cuento, lo mandó poner en este libro e
hizo los versos que dicen
así:
No amonestes al joven con
dureza,
muéstrale su camino con
franqueza.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
viernes, 10 de noviembre de 2017
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Literatura
Por eso leemos, por eso amamos la literatura. Por lo que nos rebasa. Un beso son dos
lenguas que se frotan y recorren la boca ajena, pero la literatura dice: boca que vienes
de lejos a iluminarme de rayos. Cito para usted a Miguel Hernández y no importa el
poeta. Importa el incremento. Usted lee y adquiere un extraño dominio sobre el mundo
real. Las páginas se tornan extensibles como si más allá guardaran otras personas,
otros sitios. ( …) La vida no es la vida, señor director, es la vida más el incremento.
¿ Usted ha subrayado libros, señor director? Yo he subrayado libros, he memorizado
poemas, he subrayado párrafos. Yo he regresado a casa como si me esperaran ellos, los
personajes, el espía que surgió del frío, el Larsen acabado de El Astillero, el cónsul de
Lowry, el periodista conmovedor y cínico de Graham Greene. Y no se trata de hacer
una lista. Si antes usé palabras de Julio Cortázar, si menciono a Onetti o evoco a
Cernuda no lo hago con ánimo de aprobar o cuestionar. La pregunta aparece junto con
cada obra y no después de ellas. (…) Amamos la literatura por el incremento pero ¿ de
qué está hecho? ¿Adónde nos conduce, señor director? La literatura pertenece a los
sueños y usted y yo sabemos cuáles son los sueños que nunca se sueñan.
Belén Gopegui. El lado frío de la almohada.
lunes, 23 de octubre de 2017
jueves, 5 de octubre de 2017
miércoles, 23 de agosto de 2017
martes, 18 de abril de 2017
Teatro barroco- El corral de comedias
En esta entrada podrás acceder a la información sobre el corral de comedias.
http://www.materialesdelengua.org/LITERATURA/HISTORIA_LITERATURA/TEATROBARROCO/corralyteatrobarroco.htm
miércoles, 18 de mayo de 2016
martes, 17 de mayo de 2016
jueves, 21 de abril de 2016
Cervantes
Enlaces de interés:
http://cervantes.uah.es/
http://www.gutenberg.org/ebooks/author/505
https://sites.google.com/site/enunlugardelies/home/cervantes
Cincuenta preguntas: http://elpais.com/diario/2004/12/19/eps/1103441210_850215.html
Actividades:
http://www.educa.jcyl.es/educacyl/cm/gallery/Recursos%20Infinity/tematicas/webquijote/index.html
http://concurso.cnice.mec.es/cnice2005/54_en_un_lugar_de_la_red/en%20un%20lugar%20de%20la%20red/index.html
lunes, 23 de noviembre de 2015
miércoles, 28 de octubre de 2015
martes, 27 de octubre de 2015
Literatura medieval. El mester de clerecía y el mester de juglaría
1. Contexto:
Las invasiones de los pueblos germánicos suponen el inicio de una nueva época histórica que conocemos como: Edad Media. El nombre se le dio en el siglo XVIII. Las sociedad está marcada por:
* Un sistema feudal
* Convivencia entre as tres culturas: cristiana, árabe, judía.
* Cruzadas
2. La literatura:
La literatura fue el reflejo de la sociedad medieval y de su mentalidad. Las principales características de la literatura medieval son:
- La importancia de la transmisión oral: Gran parte de la literatura se difundía mediante la recitación, dado que la población era analfabeta en su mayoría.
- El carácter anónimo de sus autores: Al principio, sobre todo, la literatura surge de la colectividad y luego va siendo modificada por los juglares o quienes la transmiten.
- La finalidad didáctica o moralizante: La influencia religiosa determina que, en muchos casos, la literatura se utilice para influir en los oyentes. Otras veces, la literatura sirve de propaganda de los valores de un rey o de un pueblo, como ocurrirá con los cantares de gesta.
- El uso del verso: Hasta bien entrada la Edad Media (siglo XIV), el verso será el modo usual de escribir, dada su facilidad para la recitación.
Desde el punto de vista literario, la Edad Media se suele dividir en dos periodos:
- Literatural medieval. Abarca desde el siglo X, época en la que surgen las primeras manifestaciones literarias en romance, hasta finales del siglo XIV.
- Literatura prerrenacentista. Comprende el siglo XV. Este siglo supone el afianzamiento de la burguesía y se produce un cambio de mentalidad en la sociedad y también en la literatura.
4. En este documento de Drive tienes más información. Además, deberás completar la tabla que viene en él.
5. Bibliografía:
ALBORG, JL. (1992) Historia de la literatura española vol I. Gredos.
sábado, 23 de mayo de 2015
3ºESO- actividad inicial
2015-2016
Bienvenidos. Vamos a leer un texto de Ana María Matute sobre el que tendréis que responder ( en vuestro cuaderno) a las preguntas que se plantean.
Pocas cosas existen tan cargadas de magia como las palabras de un cuento. Ese cuento breve, lleno de sugerencias, dueño de un extraño poder que arrebata y pone alas hacia mundos donde no existen ni el suelo ni el cielo. Los cuentos representan uno de los aspectos más inolvidables e intensos de la primera infancia. Todos los niños del mundo han escuchado cuentos. Ese cuento que no debe escribirse y lleva de voz en voz paisajes y figuras, movidos más por la imaginación del oyente que por la palabra del narrador.
He llegado a creer que solamente existen media docena de cuentos. Pero los cuentos son viajeros impenitentes. Las alas de los cuentos van más allá y más rápido de lo que lógicamente pueda creerse. Son los pueblos, las aldeas, los que reciben a los cuentos. Por la noche, suavemente, y en invierno. Son como el viento que se filtra, gimiendo, por las rendijas de las puertas. Que se cuela, hasta los huesos, con un estremecimiento sutil y hondo. Hay, incluso, ciertos cuentos que casi obligan a abrigarse más, a arrebujarse junto al fuego, con las manos escondidas y los ojos cerrados.
Los pueblos, digo, los reciben de noche. Desde hace miles de años que llegan a través de las montañas, y duermen en las casas, en los rincones del granero, en el fuego. De paso, como peregrinos. Por eso son los viejos, desvelados y nostálgicos, quienes los cuentan.
Los cuentos son renegados, vagabundos, con algo de la inconsciencia y crueldad infantil, con algo de su misterio. Hacen llorar o reír, se olvidan de donde nacieron, se adaptan a los trajes y a las costumbres de allí donde los reciben. Sí, realmente, no hay más de media docena de cuentos. Pero ¡cuántos hijos van dejándose por el camino!
Mi abuela me contaba, cuando yo era pequeña, la historia de la Niña de Nieve. Esta niña de nieve, en sus labios, quedaba irremisiblemente emplazada en aquel paisaje de nuestras montañas, en una alta sierra de la vieja Castilla. Los campesinos del cuento eran para mí una pareja de labradores de tez oscura y áspera, de lacónicas palabras y mirada perdida, como yo los había visto en nuestra tierra. Un día el campesino de este cuento vio nevar. Yo veía entonces, con sus ojos, un invierno serrano, con esqueletos negros de árboles cubiertos de humedad, con centelleo de estrellas. Veía largos caminos, montañas arriba, y aquel cielo gris, con sus largas nubes, que tenían un relieve de piedras. El hombre del cuento, que vio nevar, estaba muy triste porque no tenía hijos. Salió a la nieve, y, con ella, hizo una niña. Su mujer le miraba desde la ventana. Mi abuela explicaba: «No le salieron muy bien los pies. Entró en la casa y su mujer le trajo una sartén. Así, los moldearon lo mejor que pudieron.» La imagen no puede ser más confusa. Sin embargo, para mí, en aquel tiempo, nada había más natural. Yo veía perfectamente a la mujer, que traía una sartén negra como el hollín. Sobre ella la nieve de la niña resaltaba blanca, viva. Y yo seguía viendo, claramente, cómo el viejo campesino moldeaba los pequeños pies. «La niña empezó entonces a hablar», continuaba mi abuela. Aquí se obraba el milagro del cuento. Su magia inundaba el corazón con una lluvia dulce, punzante. Y empezaba a temblar un mundo nuevo e inquieto. Era también tan natural que la niña de nieve empezase a hablar... En labios de mi abuela, dentro del cuento y del paisaje, no podía ser de otro modo. Mi abuela decía, luego, que la niña de nieve creció hasta los siete años. Pero llegó la noche de San Juan. En el cuento, la noche de San Juan tiene un olor, una temperatura y una luz que no existen en la realidad. La noche de San Juan es una noche exclusivamente para los cuentos. En el que ahora me ocupa también hubo hogueras, como es de rigor. Y mi abuela me decía: «Todos los niños saltaban por encima del fuego, pero la niña de nieve tenía miedo. Al fin, tanto se burlaron de ella, que se decidió. Y entonces, ¿sabes qué es lo que le pasó a la niña de nieve?» Sí, yo lo imaginaba bien. La veía volverse blanda, hasta derretirse. Desaparecería para siempre. «¿Y no apagaba el fuego?», preguntaba yo, con un vago deseo. ¡Ah!, pero eso mi abuela no lo sabía. Sólo sabía que los ancianos campesinos lloraron mucho la pérdida de su pequeña niña.
No hace mucho tiempo me enteré de que el cuento de la Niña de Nieve, que mi abuela recogiera de labios de la suya, era en realidad una antigua leyenda ucraniana. Pero ¡qué diferente, en labios de mi abuela, a como la leí! La niña de nieve atravesó montañas y ríos, calzó altas botas de fieltro, zuecos, fue descalza o con abarcas, vistió falda roja o blanca, fue rubia o de cabello negro, se adornó con monedas de oro o botones de cobre, y llegó a mí, siendo niña, con justillo negro y rodetes de trenza arrollados a los lados de la cabeza. La niña de nieve se iría luego, digo yo, como esos pájaros que buscan eternamente, en los cuentos, los fabulosos países donde brilla siempre el sol. Y allí, en vez de fundirse y desaparecer, seguirá viva y helada, con otro vestido, otra lengua, convirtiéndose en agua todos los días sobre ese fuego que, bien sea en un bosque, bien en un hogar cualquiera, está encendiéndose todos los días para ella. El cuento de la niña de nieve, como el cuento del hermano bueno y el hermano malo, como el del avaro y el del tercer hijo tonto, como el de la madrastra y el hada buena, viajará todos los días y a través de todas las tierras. Allí a la aldea donde no se conocía el tren, el cuento caminando.
El cuento es astuto. Se filtra en el vino, en las lenguas de las viejas, en las historias de los santos. Se vuelve melodía torpe en la garganta de un caminante que bebe en la taberna y toca la bandurria. Se esconde en los cruces de los caminos, en los cementerios, en la oscuridad de los pajares. El cuento se va, pero deja sus huellas. Y aun las arrastra por el camino, como van ladrando los perros tras los carros, carretera adelante.
El cuento llega y se marcha por la noche, llevándose debajo de las alas la rara zozobra de los niños. A escondidas, pegándose al frío y a las cunetas, va huyendo. A veces pícaro, o inocente, o cruel. O alegre, o triste. Siempre, robando una nostalgia, con su viejo corazón de vagabundo.
FIN
Enlace al texto: http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/matute01.htm
http://www.abc.es/gestordocumental/uploads/Cultura/CuentosVagabundos.pdf
Preguntas:
A.COMPRENSIÓN
1. Haz un resumen del texto.
2. ¿Qué opinión tiene la narradora sobre los cuentos? ¿En qué reside su magia?¿Por qué dice que tienen: "corazón de vagabundo"?
3. ¿Qué tipo de narrador aparece? Justifica con ejemplos extraídos del texto.
4. ¿Qué significa la oración: "se vuelve melodía torpe en la garganta de un caminante que bebe en la taberna"?
5. Busca en el diccionario las palabras en negrita y copia la definición que se ajusta al significado que tienen en el texto.
6. Di de qué tipo son las figuras literarias subrayadas. ¿Puedes encontrar alguna más?
B. CONOCIMIENTO DE LA LENGUA
1. Analiza las siguientes formas verbales: " representan, he llegado, iría, conocía, pegándose"
2. Pasa a pasiva: " la niña de nieve atravesó montañas y ríos".
3. Di de qué tipo son las perífrasis: " debe escribirse, he llegado a creer, van ladrando, empezaba a temblar"
( si no las recuerdas puedes consultar el siguiente enlace: http://www.materialesdelengua.org/LENGUA/morfologia/perifrasis/perifrasisverbales.htm
4. Analiza morfosintácticamente: " todos los niños del mundo han escuchado cuentos", "los cuentos son viajeros impenitentes", "la niña de nieve se iría luego".
C. EXPRESIÓN ESCRITA
1. Escribe una opinión argumentada ( 10 líneas) sobre la importancia que tiene para ti la Literatura.
.
Bienvenidos. Vamos a leer un texto de Ana María Matute sobre el que tendréis que responder ( en vuestro cuaderno) a las preguntas que se plantean.
Pocas cosas existen tan cargadas de magia como las palabras de un cuento. Ese cuento breve, lleno de sugerencias, dueño de un extraño poder que arrebata y pone alas hacia mundos donde no existen ni el suelo ni el cielo. Los cuentos representan uno de los aspectos más inolvidables e intensos de la primera infancia. Todos los niños del mundo han escuchado cuentos. Ese cuento que no debe escribirse y lleva de voz en voz paisajes y figuras, movidos más por la imaginación del oyente que por la palabra del narrador.
He llegado a creer que solamente existen media docena de cuentos. Pero los cuentos son viajeros impenitentes. Las alas de los cuentos van más allá y más rápido de lo que lógicamente pueda creerse. Son los pueblos, las aldeas, los que reciben a los cuentos. Por la noche, suavemente, y en invierno. Son como el viento que se filtra, gimiendo, por las rendijas de las puertas. Que se cuela, hasta los huesos, con un estremecimiento sutil y hondo. Hay, incluso, ciertos cuentos que casi obligan a abrigarse más, a arrebujarse junto al fuego, con las manos escondidas y los ojos cerrados.
Los pueblos, digo, los reciben de noche. Desde hace miles de años que llegan a través de las montañas, y duermen en las casas, en los rincones del granero, en el fuego. De paso, como peregrinos. Por eso son los viejos, desvelados y nostálgicos, quienes los cuentan.
Los cuentos son renegados, vagabundos, con algo de la inconsciencia y crueldad infantil, con algo de su misterio. Hacen llorar o reír, se olvidan de donde nacieron, se adaptan a los trajes y a las costumbres de allí donde los reciben. Sí, realmente, no hay más de media docena de cuentos. Pero ¡cuántos hijos van dejándose por el camino!
Mi abuela me contaba, cuando yo era pequeña, la historia de la Niña de Nieve. Esta niña de nieve, en sus labios, quedaba irremisiblemente emplazada en aquel paisaje de nuestras montañas, en una alta sierra de la vieja Castilla. Los campesinos del cuento eran para mí una pareja de labradores de tez oscura y áspera, de lacónicas palabras y mirada perdida, como yo los había visto en nuestra tierra. Un día el campesino de este cuento vio nevar. Yo veía entonces, con sus ojos, un invierno serrano, con esqueletos negros de árboles cubiertos de humedad, con centelleo de estrellas. Veía largos caminos, montañas arriba, y aquel cielo gris, con sus largas nubes, que tenían un relieve de piedras. El hombre del cuento, que vio nevar, estaba muy triste porque no tenía hijos. Salió a la nieve, y, con ella, hizo una niña. Su mujer le miraba desde la ventana. Mi abuela explicaba: «No le salieron muy bien los pies. Entró en la casa y su mujer le trajo una sartén. Así, los moldearon lo mejor que pudieron.» La imagen no puede ser más confusa. Sin embargo, para mí, en aquel tiempo, nada había más natural. Yo veía perfectamente a la mujer, que traía una sartén negra como el hollín. Sobre ella la nieve de la niña resaltaba blanca, viva. Y yo seguía viendo, claramente, cómo el viejo campesino moldeaba los pequeños pies. «La niña empezó entonces a hablar», continuaba mi abuela. Aquí se obraba el milagro del cuento. Su magia inundaba el corazón con una lluvia dulce, punzante. Y empezaba a temblar un mundo nuevo e inquieto. Era también tan natural que la niña de nieve empezase a hablar... En labios de mi abuela, dentro del cuento y del paisaje, no podía ser de otro modo. Mi abuela decía, luego, que la niña de nieve creció hasta los siete años. Pero llegó la noche de San Juan. En el cuento, la noche de San Juan tiene un olor, una temperatura y una luz que no existen en la realidad. La noche de San Juan es una noche exclusivamente para los cuentos. En el que ahora me ocupa también hubo hogueras, como es de rigor. Y mi abuela me decía: «Todos los niños saltaban por encima del fuego, pero la niña de nieve tenía miedo. Al fin, tanto se burlaron de ella, que se decidió. Y entonces, ¿sabes qué es lo que le pasó a la niña de nieve?» Sí, yo lo imaginaba bien. La veía volverse blanda, hasta derretirse. Desaparecería para siempre. «¿Y no apagaba el fuego?», preguntaba yo, con un vago deseo. ¡Ah!, pero eso mi abuela no lo sabía. Sólo sabía que los ancianos campesinos lloraron mucho la pérdida de su pequeña niña.
No hace mucho tiempo me enteré de que el cuento de la Niña de Nieve, que mi abuela recogiera de labios de la suya, era en realidad una antigua leyenda ucraniana. Pero ¡qué diferente, en labios de mi abuela, a como la leí! La niña de nieve atravesó montañas y ríos, calzó altas botas de fieltro, zuecos, fue descalza o con abarcas, vistió falda roja o blanca, fue rubia o de cabello negro, se adornó con monedas de oro o botones de cobre, y llegó a mí, siendo niña, con justillo negro y rodetes de trenza arrollados a los lados de la cabeza. La niña de nieve se iría luego, digo yo, como esos pájaros que buscan eternamente, en los cuentos, los fabulosos países donde brilla siempre el sol. Y allí, en vez de fundirse y desaparecer, seguirá viva y helada, con otro vestido, otra lengua, convirtiéndose en agua todos los días sobre ese fuego que, bien sea en un bosque, bien en un hogar cualquiera, está encendiéndose todos los días para ella. El cuento de la niña de nieve, como el cuento del hermano bueno y el hermano malo, como el del avaro y el del tercer hijo tonto, como el de la madrastra y el hada buena, viajará todos los días y a través de todas las tierras. Allí a la aldea donde no se conocía el tren, el cuento caminando.
El cuento es astuto. Se filtra en el vino, en las lenguas de las viejas, en las historias de los santos. Se vuelve melodía torpe en la garganta de un caminante que bebe en la taberna y toca la bandurria. Se esconde en los cruces de los caminos, en los cementerios, en la oscuridad de los pajares. El cuento se va, pero deja sus huellas. Y aun las arrastra por el camino, como van ladrando los perros tras los carros, carretera adelante.
El cuento llega y se marcha por la noche, llevándose debajo de las alas la rara zozobra de los niños. A escondidas, pegándose al frío y a las cunetas, va huyendo. A veces pícaro, o inocente, o cruel. O alegre, o triste. Siempre, robando una nostalgia, con su viejo corazón de vagabundo.
FIN
Enlace al texto: http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/matute01.htm
http://www.abc.es/gestordocumental/uploads/Cultura/CuentosVagabundos.pdf
Preguntas:
A.COMPRENSIÓN
1. Haz un resumen del texto.
2. ¿Qué opinión tiene la narradora sobre los cuentos? ¿En qué reside su magia?¿Por qué dice que tienen: "corazón de vagabundo"?
3. ¿Qué tipo de narrador aparece? Justifica con ejemplos extraídos del texto.
4. ¿Qué significa la oración: "se vuelve melodía torpe en la garganta de un caminante que bebe en la taberna"?
5. Busca en el diccionario las palabras en negrita y copia la definición que se ajusta al significado que tienen en el texto.
6. Di de qué tipo son las figuras literarias subrayadas. ¿Puedes encontrar alguna más?
B. CONOCIMIENTO DE LA LENGUA
1. Analiza las siguientes formas verbales: " representan, he llegado, iría, conocía, pegándose"
2. Pasa a pasiva: " la niña de nieve atravesó montañas y ríos".
3. Di de qué tipo son las perífrasis: " debe escribirse, he llegado a creer, van ladrando, empezaba a temblar"
( si no las recuerdas puedes consultar el siguiente enlace: http://www.materialesdelengua.org/LENGUA/morfologia/perifrasis/perifrasisverbales.htm
4. Analiza morfosintácticamente: " todos los niños del mundo han escuchado cuentos", "los cuentos son viajeros impenitentes", "la niña de nieve se iría luego".
C. EXPRESIÓN ESCRITA
1. Escribe una opinión argumentada ( 10 líneas) sobre la importancia que tiene para ti la Literatura.
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lunes, 22 de septiembre de 2014
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